Consecuencia de su actividad comercial fue el ataque sufrido a finales de siglo XVI por una escuadra Angloholandesa bajo el mando del duque de Essex, que destruyóo totalmente la ciudad.
A lo largo de la centuría habían sido varias las ocasiones en las que, como ciudad de realengo, se había dirigido a la corona solicitando la construcción de defensas que permitieran las mínimas condiciones de seguridad para su desarrollo comercial. Hacia medidados de siglo, el ingeniero de origen italiano Bautista Calvi había proyectado un sistema defensivo abaluartado, realizado parcialmente antes del asalto anglo-holandés.
Pero la construcción del perímetro defensivo era una obra excesivamente costosa y su realización se iba retrasando continuamente. Finalmente, la fortificación de la ciudad continuó hasta culminar su perímetro avanzando el siglo XVIII.
Así, Cádiz se fue convirtiendo lentamente en una de las plazas fuertes más importantes del reino.
Superada la crisis de su destrucción, el comercio fue incrementandose paulatinamente durante el transcurso del siglo XVII, especialmente a partir de la segunda mitad, cuando constituyó de hecho la hegemonía sobre el comercio colonial ejercida hastra entonces en Sevilla, postrada tras una devastadora epidemia de peste y con un puerto fluvial incapaz de acoger el mayor calado de los nuevos buques. El desarrollo demográfico fue paralelo al comercial y en consecuencia la actividad constructiva fue enorme con la consiguiente expansión urbana.
Cádiz se fue convirtiendo así en lugar de confluencia de gentes de diversas procedencias, entre las que destacaba la burguesía de negocios, caracterizada por un variado tipo de actividades, en la que los extranjeros tuvieron un destacado papel.
En ese tiempo se va perfilando también los rasgos característicos de la arquitectura doméstica gaditana, en especial de la burguesía de negocios. Las casas de los comerciantes integraban en un mismo edificio los almacenes para los productos de comercio y las oficinas, que ocupaban el bajo y entresuelo, la vivienda del comerciante, a la que se destinaba la planta principal ( primera ), y las dependencias del sevicio, localizadas en la última planta. Algunas casas elevaban sobre su terraza una torre-mirador. Elementos destacados de estas construcciones don: patios, escaleras y portadas, en ocasiones de mármoles importados de Italia.
El s.XVIII se puede considerar como el siglo de oro para Cádiz. El proceso de expansión y la hegemonía que de hecho ejercía sobre el comercio atlántico culminó en 1717 con la orden de Felipe V de trasladar la Casa de Contratación y Consulado de Indias desde Sevilla.
No fue éste un proceso fácil, pero finalmente Cádiz mantuvo el control hasta el decreto de libertad de puertos de 1778. La nueva dinatía borbónica estaba dispuesta a revitalizar el comercio aplicando fórmulas mercantilista y la bahía gaditana era sin lugar a dudas el enclave idóneo para centralizar todos esos proyectos.
La expansión demográfica y urbanística continuó durante gran parte del siglo XVIII convirtiendose en la cuarta ciudad de España por población.
Ya a comienzos de siglo se había dispuesto el trazado de las futuras calles para que estuvieran bien alineadas con dispisición más o menos ortogonal. Sin embargo, las primeras normas para controlar las alturas no se redactaron hasta casi mediado de siglo y habría que esperar a 1792 para que entrara en vigor el que puede considerarse como primer plan de ordenación urbana de la ciudad moderna.
Elementos peculiares de la arquitectura doméstica son las torres-miradores, que entonces se generalizaron y lograron su máximo desarrollo, y la policromía de las fachadas, realizadas fundamentalmente a base de dibujos geométricos, predominante rojos, que dieron gran colorido al conjunto urbano.
La arquitectura religiosa también refleja también la evolución de las formas arquitectónicas características del siglo. Se construyen iglesias, capillas y conventos, pero la principal actividad se centra en la construcción de una nueva catedral, que se convertirá en protagonita de toda esa evolución.



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